La democratización de las plataformas de inversión
está cambiando el perfil de quienes participan en los mercados: cada vez más
mexicanos comienzan a invertir desde edades tempranas, buscan exposición a
mercados internacionales y combinan activos tradicionales con nuevas
alternativas.
México, 25 de
agosto de 2026. Invertir en México dejó de ser una
actividad reservada para grandes patrimonios o para personas con amplia
experiencia en los mercados. En los últimos años, el acceso a plataformas
digitales y una mayor disponibilidad de información han impulsado la entrada de
nuevos participantes y están transformando el perfil del inversionista
mexicano.
De acuerdo con la
Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), a diciembre de 2024 el
número de cuentas en casas de bolsa en México ascendió a 15,77 millones, lo que
representa un crecimiento de 102 % frente a diciembre de 2020, cuando eran alrededor
de 7,8 millones, y por su parte el importe promedio de activos por cuenta pasó
de $$7.5 millones de pesos en 2020 a $0.6 millones de pesos en 2024.
Un inversionista
que empieza cada vez más temprano
La edad también está
cambiando. Según una encuesta realizada por Flink y citada por la CONDUSEF,
26,9 % de los encuestados comenzó a invertir entre los 18 y 24 años, mientras
que otro 20,1 % lo hizo entre los 31 y 36 años. La misma encuesta muestra que el
nuevo inversionista tiene una característica particular: aprende por su cuenta.
El 70,8 % de los jóvenes consultados señaló que adquiere conocimientos sobre
inversión de manera autodidacta, principalmente a través de redes sociales (34
%) y medios de comunicación (32 %).
“El inversionista
mexicano está llegando al mercado antes y con una mentalidad diferente. Ya no
necesariamente espera acumular un gran patrimonio para comenzar a invertir;
busca herramientas que le permitan acceder a distintos mercados, entender sus
opciones y tomar decisiones de acuerdo con sus objetivos y tolerancia al
riesgo”, señala José Tomás Riveros, Country Manager
Latam en Capitaria.
Acciones, CETES,
criptomonedas y divisas conviven en el portafolio
El nuevo perfil
tampoco se caracteriza por apostar a un único instrumento. Entre los jóvenes
mexicanos que invierten en bolsa, la encuesta citada por CONDUSEF encontró que
39 % invierte en acciones, 22,9 % en criptomonedas, 22,4 % en CETES, 10,1 % en
divisas y 5,6 % en otros instrumentos. Esto muestra una combinación entre
instrumentos tradicionales y alternativas de mayor exposición al riesgo.
Mientras los CETES continúan siendo una puerta de entrada para quienes buscan
preservar capital y obtener un rendimiento, las acciones, divisas y activos
digitales permiten construir estrategias con diferentes niveles de riesgo y
horizonte de inversión.
En paralelo, los ETF
han ganado relevancia como vehículo de diversificación. De acuerdo con
información publicada por Grupo BMV, a enero de 2025 había 14 ETF locales y más
de 1.500 ETF disponibles a través del Sistema Internacional de Cotizaciones
(SIC), lo que amplía considerablemente las posibilidades de acceso de los
inversionistas mexicanos a mercados y sectores internacionales.
El inversionista
mexicano también mira hacia fuera
La diversificación ya
no se limita al mercado local. La posibilidad de acceder desde México a
acciones, ETF, divisas y otros instrumentos internacionales está haciendo que
los inversionistas incorporen activos globales como parte de sus estrategias. “Para
el 70 % de los clientes de Capitaria México, la exposición a mercados
internacionales representa una parte clave de su estrategia de diversificación,
mientras que 55 % mantiene exposición a activos de Estados Unidos”, explica
José Tomás Riveros.
Esta tendencia es
especialmente relevante en un país cuya economía y actividad empresarial
mantienen una estrecha relación con Estados Unidos. Para los inversionistas,
acceder a mercados globales significa ampliar las alternativas disponibles para
diversificar sus portafolios y aprovechar oportunidades que no necesariamente
están presentes en el mercado mexicano.
Los datos internos de
Capitaria permiten construir una fotografía más precisa de este nuevo
participante del mercado:
●
La edad promedio de inicio en la
inversión se ubica entre los 35 y 45 años.
●
El 75 % de los inversionistas son
hombres.
●
El 35 % corresponde a mujeres.
●
El 55 % de los clientes mantiene
exposición a los mercados de Estados Unidos.
●
El 70 % combina instrumentos
mexicanos con activos internacionales dentro de su portafolio.
●
Las acciones más negociadas son
Microsoft, Oracle y Eli Lilly and Company.
●
Los índices con mayor volumen de
operación son el S&P 500 y el Nasdaq 100.
●
La divisa más operada es el par
USD/MXN.
●
El ETF con mayor actividad es
SOXL, enfocado en petróleo.
●
La criptomoneda más operada es
Bitcoin.
●
Entre los commodities, los activos
preferidos son el oro y la plata.
●
El monto promedio de inversión
inicial es de USD 4.000.
●
El capital mínimo promedio con el
que los clientes comienzan a invertir es de USD 2.000.
●
El principal objetivo de inversión
es adquirir experiencia en los mercados y aprovechar oportunidades de
crecimiento.
Mujeres: una
oportunidad todavía pendiente
Aunque la
participación femenina en las inversiones ha aumentado en México, la brecha de
género continúa siendo significativa. Una encuesta de YouGov Profiles citada
por CONDUSEF encontró que 21,6 % de los mexicanos encuestados cuenta con algún
instrumento de inversión. Sin embargo, mientras 26 % de los hombres reportó
tener algún instrumento de inversión, el porcentaje entre mujeres fue de apenas
17,5 %.
Al mismo tiempo, las
mujeres que ya participan muestran interés por una amplia variedad de activos.
Una encuesta citada por medios financieros encontró que entre las
inversionistas mexicanas los instrumentos más utilizados son acciones
nacionales (62 %), bonos (36 %), inversiones internacionales (32 %), CETES (31
%) y divisas extranjeras (29 %).
Del ahorro a la
construcción de patrimonio
Más allá de buscar
rentabilidad inmediata, una parte importante de los nuevos inversionistas está
utilizando los mercados como una herramienta para construir patrimonio. La
encuesta de Flink citada por CONDUSEF señala que 70 % de los jóvenes identifica
entre sus principales motivaciones mejorar su retiro o comprar una casa o
departamento, lo que refleja que la inversión empieza a asociarse con objetivos
financieros de largo plazo y no únicamente con la búsqueda de ganancias
rápidas.
Para Capitaria, esta transformación también implica un reto para la industria: facilitar el acceso a los mercados debe ir acompañado de educación financiera, comprensión del riesgo y herramientas que permitan a cada persona definir una estrategia acorde con sus objetivos y horizonte de inversión. “El crecimiento del número de participantes es una señal positiva para la democratización financiera, pero el siguiente paso es que los inversionistas no solo tengan acceso al mercado, sino que entiendan qué están comprando, qué riesgos están asumiendo y cómo cada activo puede cumplir una función dentro de su estrategia”, concluye Riveros.
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