En Tarumba, la cocina siempre ha sido un puente entre tradición, territorio y relato. Ahora, el restaurante, bajo la dirección del chef Jorge Gordillo, abre un nuevo capítulo con una experiencia que honra uno de los pilares gastronómicos más profundos de Chiapas: el tamal. Con la sensibilidad que caracteriza su propuesta culinaria, el chef presenta una cata que entrelaza sabores ancestrales, ingredientes silvestres y narrativas familiares, elevando este símbolo regional a una degustación guiada y maridada con vinos mexicanos.
La experiencia nace de una pregunta sencilla: ¿por qué no llevar al tamal al lugar que merece, como protagonista de una cata cuidadosamente diseñada? Chiapas es el estado con mayor diversidad de tamales en México y, para Tarumba, era inevitable reivindicar este legado y darle un marco contemporáneo sin perder su raíz cultural. El resultado es un menú fijo, disponible mediante reservación, que presenta cinco tamales y un cierre dulce inspirado en el pan de elote, todos hilados con historias que provienen del entorno, de la ciudad y de las herencias familiares del chef.
El recorrido inicia con el tamal de tomate silvestre, envuelto en un perfil fresco y delicado que se acompaña con crema de queso y crocantes de camote, una pieza que marca el puente entre lo tradicional y lo reinterpretado. Continúa el tamal de frijol tierno (o toropinto, como se conoce en la región) servido con una salsa de tomatillos silvestres, chiles y moquiles, ofreciendo un contraste herbal y brillante que remite a las cocinas de las comunidades.
El tercer paso celebra uno de los emblemas de San Cristóbal, el tamal de bola, preparado con carne de cerdo y aromatizado ocasionalmente con jalapeño o chile mojol. En Tarumba, este clásico se acompaña con una salsa espesa de hongos boquite, elaborada al estilo tradicional: masa, agua y paciencia.
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