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El hígado realiza más de 500 funciones vitales en
el cuerpo humano.
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El
estilo de vida moderno ha dado lugar a un nuevo tipo de daño hepático.
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La vacuna contra la
hepatitis B ofrece una protección del 95-100%, mientras que la vacuna contra la
hepatitis A, permite que casi el 100% de las personas desarrollen anticuerpos
contra el virus.
El hígado realiza más de
500 funciones vitales como filtrar toxinas, producir proteínas esenciales para
la coagulación, regular el metabolismo y contribuir a la digestión.[1]
Es también uno de los órganos más grandes y resistentes del cuerpo humano y, a
diferencia de todos los demás, es el único que tiene la capacidad de
regenerarse. Sin embargo, su capacidad de adaptación puede enmascarar durante
años padecimientos como la hepatitis.
Esta enfermedad se define como la
inflamación del tejido hepático, cuyas causas más frecuentes son virales,
siendo los tipos A, B, C, D y E los principales. Lo que hace especialmente
compleja a esta enfermedad es su perfil sintomático, pues, en la mayoría de los
casos, las hepatitis crónicas son asintomáticas en sus etapas iniciales y una
vez que los síntomas aparecen, suelen ser inespecíficos como: fatiga
persistente, malestar abdominal leve, náuseas y/o pérdida de apetito.
Por otro lado, la ictericia (el tono
amarillento en piel y ojos) y la presencia de orina oscura o heces pálidas, son
síntomas muy característicos de la enfermedad pero que suelen aparecer cuando
ya ha avanzado de forma significativa. Por eso, muchas personas descubren
que tienen hepatitis durante una revisión rutinaria o incluso al donar sangre.
En México, 70
de cada 100 personas han sido contagiadas con hepatitis alguna vez en su vida,
siendo el tipo A el más frecuente en niños de entre cinco y nueve años, y el
tipo B en adultos de entre 25 y 44 años,[2] y aunque existen
muchos tabús alrededor de este padecimiento, es importante saber que hay formas
de contagio muy comunes como:[3]
-
Hepatitis
A y E: se transmiten a través de alimentos o agua contaminados con las heces de una
persona infectada o al comer carne de cerdo, ciervo o mariscos poco cocidos.
-
Hepatitis
B, C y D: se transmiten por contacto con
la sangre de una persona con la enfermedad.
-
Hepatitis
B y D: se transmiten a través del
contacto con fluidos corporales al compartir agujas o tener relaciones sexuales
sin protección.
Es importante
saber que el estilo de vida moderno ha dado lugar a un tipo de daño hepático
que no depende de ningún virus y que es el más común en el mundo:[4]
la enfermedad hepática grasa no alcohólica (EHGNA). Aunque puede
presentarse en personas que no tienen factores
de riesgo conocidos, la EHGNA es el resultado de más grasa en el hígado de lo
normal por padecimientos relacionados con el sobrepeso y la obesidad.[5]
En este sentido, conmemorando
del Día Mundial de la Hepatitis, Bupa
México, empresa de bienestar integral especializada en seguros de salud,
comparte acciones claves para evitar el contagio de hepatitis en verano:
1. Extremar la
higiene con lavado de manos frecuente, beber agua potable y cocer bien los
alimentos.
2. Evitar
compartir jeringas, cuchillas o cepillo de dientes y mantener relaciones
sexuales siempre con protección. En caso de hacerse tatuajes o perforaciones,
que siempre sea en un centro homológico.
3.
Contar con un esquema de vacunación completo. La vacuna contra la hepatitis B ofrece
una protección del 95-100% contra este virus, mientras que la vacuna contra la
hepatitis A, permite que casi el 100% de las personas desarrollen niveles
protectores de anticuerpos contra el virus, un mes después de la inyección de
una sola dosis.[6]
4.
Mantener hábitos saludables como el ejercicio y una
dieta baja en sodio, así como estudios
constantes de sangre.
Las hepatitis virales que
evolucionan hacia la cronicidad son conocidas en la comunidad médica como una
“epidemia asesina silenciosa”. La detección temprana depende de un hábito
sencillo, pero poco practicado como hacerse análisis de sangre periódicos que
incluyan marcadores hepáticos. Una prueba de anticuerpos puede identificar si
una persona ha sido expuesta al virus de la hepatitis B o C, mientras que un
perfil hepático que incluya transaminasas, bilirrubina y tiempo de protrombina
puede dar señales de inflamación o daño incluso en ausencia total de síntomas. Para
esto, contar con un seguro de gastos médicos que cubra chequeos y consultas con
especialistas puede marcar la diferencia entre postergar un diagnóstico y
atenderse a tiempo.
Cuidar el hígado no es un
tema exclusivo de quienes ya tienen un diagnóstico o antecedentes, sino una
decisión preventiva que empieza por conocer el propio estado de salud, adoptar
hábitos que no comprometan la función hepática y contar con acceso a atención
médica que vea a la persona de forma integral. La hepatitis puede ser
silenciosa; la prevención, en cambio, tiene voz propia.
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Acerca de Bupa
El propósito de Bupa es ayudar
a las personas a tener vidas más largas, sanas, felices y crear un mundo mejor.
Somos una empresa de atención médica internacional, que presta servicios a más
de 38 millones de clientes en todo el mundo. Sin accionistas, nuestros clientes
están en el centro de todo lo que hacemos. Reinvertimos las ganancias para
proporcionar más y mejor atención médica en beneficio de los clientes actuales
y futuros. El seguro de salud representa la mayor parte de nuestro negocio con
22.6 millones de clientes. Operamos clínicas, centros dentales y hospitales en
algunos mercados, con 16.9 millones de clientes. Empleamos directamente a unas
85,000 personas, principalmente en el Reino Unido, Australia, España, Chile,
Polonia, Nueva Zelanda, Hong Kong, Turquía, Brasil, México, Estados Unidos,
Medio Oriente e Irlanda. También tenemos empresas asociadas en Arabia Saudita e
India.
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