sábado, 25 de julio de 2026

Vacaciones de verano 2026: la temporada que pondrá a prueba la evolución de los pagos digitales

Por Jacob Levin, Country Manager de Pomelo en México

Las vacaciones de verano siempre representan uno de los periodos de mayor actividad para el turismo y el consumo, pero en 2026 también evidenciaron un cambio más profundo: la manera en que los mexicanos esperan pagar cuando viajan. Esta temporada confirma que la experiencia financiera se ha convertido en un elemento decisivo al momento de planear y disfrutar un viaje.

El viajero actual ya no busca únicamente una tarjeta que funcione en el extranjero. Espera pagar desde su teléfono, administrar sus gastos en tiempo real, evitar comisiones inesperadas y contar con la misma facilidad de uso que tiene en su país de origen. Lo que antes era un valor agregado comienza a convertirse en un estándar.

Las cifras reflejan esa evolución. El 39% de los viajeros prioriza métodos de pago como Apple Pay o Google Pay, mientras que el 26% prefiere realizar compras en moneda local para evitar costos por conversión. Además, uno de cada cuatro usuarios ha abandonado una reservación por considerar que el proceso de pago no ofrecía suficiente confianza o seguridad.

Estos hábitos cobran mayor relevancia conforme aumenta el interés de los mexicanos por viajar al extranjero. Destinos como Miami, Roma y Tokio registran incrementos de entre 30% y 50% en las búsquedas para este verano, lo que exige soluciones financieras capaces de operar de manera fluida en distintos mercados y monedas.

La infraestructura detrás de cada transacción

Si bien cada país tiene regulaciones, monedas y redes de aceptación distintas, el consumidor espera que pagar sea una acción prácticamente invisible. Esa brecha entre la sofisticación tecnológica y la simplicidad que demanda el usuario está redefiniendo la competencia en el sector financiero.

La infraestructura de pagos ha dejado de ser un asunto exclusivamente técnico para convertirse en un elemento estratégico. Procesar operaciones internacionales, habilitar pagos sin contacto y ofrecer controles digitales en tiempo real ya no es opcional: determina la calidad de la experiencia del usuario.

Construir esa infraestructura desde cero representa un desafío enorme. Emitir tarjetas con aceptación internacional, operar en múltiples monedas y cumplir con distintos marcos regulatorios requiere capacidades que pocos actores pueden desarrollar con rapidez. Por ello, ganan protagonismo los modelos de infraestructura financiera como servicio, que permiten a bancos y fintechs lanzar nuevos productos sin asumir toda la complejidad operativa.

Desde mi perspectiva, el crecimiento de los pagos digitales entre viajeros responde a una transformación estructural en la forma en que las personas utilizan los servicios financieros. En Pomelo desarrollamos soluciones pensadas para responder exactamente a esa demanda: por ejemplo, una Tarjeta Multidivisa impulsada por la tecnología de Pomelo, diseñada para viajeros y compras internacionales, permite a los usuarios gestionar saldos y pagar en distintas monedas; la Global Card, con aceptación en más de 150 países; y la Local Card, enfocada en emisión local de América Latina, permiten a nuestros clientes (bancos, fintechs y empresas) ofrecer experiencias de pago sin fronteras sin tener que construir la tecnología desde cero.

El verano de 2026 será mucho más que una temporada de viajes. Será un indicador de hacia dónde evoluciona la industria: un ecosistema donde la tecnología se vuelve invisible, las fronteras pesan cada vez menos y la experiencia del usuario es el principal diferenciador. Quienes entiendan eso ,y tengan la infraestructura para responderlo, serán los que definan cómo paga la próxima generación de viajeros.


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