2. En este entorno, sorprende que se presente una iniciativa al Congreso para modificar lo que se define como “gasto corriente estructural” para excluir sueldos del sector público y gasto en programas sociales. Esto permitiría gastar más al gobierno de lo que fue autorizado en el presupuesto sin violar la aprobación, pero el efecto final sería un aumento al déficit amplio. Nuestra encuesta anticipa que el balance tradicional cerraría en 4% tanto en 2026 como en 2027, llevando así a un déficit total de más de 4.5% para ambos años si no se modifica la definición de gasto corriente estructural. Si esto sucede, el déficit total (RFSP) sería mucho mayor, comprometiendo la estabilidad fiscal del país.
3. Aunado a lo anterior, el incremento en los precios de los energéticos y los fertilizantes está aumentando la presión inflacionaria en todos los países a tal grado que el Fondo Monetario Internacional está advirtiendo a los bancos centrales de la posibilidad que las tasas de interés suban en un entorno de desaceleración económica. Desde antes del conflicto, México experimentaba una inflación subyacente alta y persistente, y con la guerra las presiones inflacionarias han aumentado, dificultando la posibilidad que las tasas de interés continúen su trayectoria a la baja.
4. La inversión privada lleva 17 meses continuos de caída, a pesar de una efímera recuperación de la inversión fija bruta en el último trimestre de 2025. El inicio de la guerra a finales de febrero y su consecuente aumento en los precios dificulta visualizar un escenario donde la inversión se recupere en el corto plazo, en adición a otros factores que continúan minando la confianza de los inversionistas.
5. Entre ellos, como ya lo ha reiterado el IMEF, la inversión se encuentra inhibida tanto por factores externos como la revisión del TMEC, así como por elementos internos como los efectos de la reforma judicial. A ello se une la reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de facultar a la Unidad de Inteligencia Financiera para bloquear cuentas sin orden judicial previa, ignorando el principio de presunción de inocencia y dejando a los cuentahabientes en una situación de indefensión. Nuestro país sufre las acciones del crimen organizado que, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), repatria recursos calculados en 30 mil millones de dólares anuales provenientes del narcotráfico. Tanto las autoridades de SHCP como el sistema financiero nacional deben contar con mejores mecanismos que identifiquen estos recursos ilícitos, pero no a costa de crear incertidumbre en el resto de los cuentahabientes que operan dentro del marco de la Ley. Dicha inseguridad en las defensas legales disponibles se refleja en un menor ánimo de inversión en un momento donde se necesita reactivar la confianza, no debilitarla más.
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