domingo, 22 de marzo de 2026

La construcción, un gigante silencioso en el consumo global de agua


Ciudad de México 20 de marzo del 2025.- El agua es un recurso esencial para la vida, el desarrollo de las sociedades y el equilibrio de los ecosistemas. Sin embargo, su disponibilidad no es infinita. A pesar de que el planeta está cubierto en gran parte por agua, solo una pequeña fracción es dulce y apta para el consumo humano. Hoy en día, el crecimiento poblacional, la urbanización y el uso intensivo en sectores como la agricultura y la construcción están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre este recurso vital.

A nivel global, el uso del agua sigue dominado por la agricultura, que concentra cerca del 72% del consumo, seguida por el sector industrial, donde se integra la construcción, con alrededor del 15% de acuerdo a Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sin embargo, dentro de esta categoría, la construcción destaca como uno de los principales demandantes, especialmente cuando se considera su huella hídrica total.

En países como México, el panorama refleja una distribución similar, aunque con matices. Cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la agricultura concentra cerca del 76% del uso del agua, mientras que el sector industrial representa alrededor del 5%. En este último rubro, la construcción no aparece desagregada en las estadísticas oficiales, lo que dificulta dimensionar su impacto real. No obstante, especialistas coinciden en que su peso es considerable si se incluyen los consumos indirectos a lo largo de la cadena de suministro.

Para Ronaldo Rizzi, Coordinador de Expansión Internacional de Casa do Construtor, el agua es un recurso esencial para la vida, el desarrollo de las sociedades y el equilibrio de los ecosistemas. Sin embargo, su disponibilidad no es infinita. A pesar de que el planeta está cubierto en gran parte por agua, solo una pequeña fracción es dulce y apta para el consumo humano. Hoy en día, el crecimiento poblacional, la urbanización y el uso intensivo en sectores como la agricultura y la construcción están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre este recurso vital.  

Este uso no se limita únicamente a las obras visibles. La mayor parte del consumo proviene de procesos indirectos, como la producción de materiales esenciales —cemento, acero o ladrillos— cuya fabricación requiere grandes volúmenes de agua. A esto se suman las actividades propias de obra, como la mezcla de concreto, el curado de estructuras y las labores de limpieza.

El concepto de “huella hídrica” ha cobrado relevancia en este contexto. Más allá del agua utilizada directamente en una obra, este indicador contempla el volumen total necesario para producir los insumos involucrados en un proyecto. En muchos casos, esta huella puede superar ampliamente el consumo visible, convirtiendo a la construcción en un factor determinante en la presión sobre los recursos hídricos.

La construcción, motor del desarrollo económico y urbano, enfrenta así una paradoja: su crecimiento es indispensable, pero también intensifica la presión sobre un recurso cada vez más escaso. En un mundo donde el agua se perfila como uno de los principales retos del siglo XXI, repensar la forma en que se construye ya no es una opción, sino una necesidad urgente.

Ronaldo Rizzi de Casa do Construtor asegura que el futuro del agua depende de las decisiones que tomemos hoy. Adoptar hábitos responsables, exigir políticas públicas efectivas y fomentar una cultura de sostenibilidad son pasos necesarios para garantizar que este recurso siga estando disponible para las generaciones presentes y futuras. Cuidar el agua es, en esencia, cuidar la vida.

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