El pasado viernes 27 de febrero de 2026, aproximadamente a las 05:40 horas, se registró un incidente en la salida de la estación Terminal Pantitlán de la Línea 9 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, donde elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México y personal de la jefatura de la estación incurrieron en conductas que usuarios denuncian como agresivas, discriminatorias y violatorias de los derechos de las personas mayores.
Jefe de estación se negó a proporcionar su nombre; usa puesto en el servicio público en el metro para humillar adultos mayores arrojando al suelo sus pertenencias.Las personas se preguntan si este lunes 2 de marzo de 2026 policías mujeres (u hombres) impedirán la salida de la estación a adultos mayores acompañados de una persona que los asista por alguna afección de salud, o les pedirán receta médica y expediente clínico que demuestre su condición, al intentar salir por la ruta rápida de evacuación, o esta será cerrada, como venganza por haber denunciado en medios a oficiales que cometieron tales actos el viernes pasado.
En el piso bolsa con pertenencias del adulto mayor arrojada por el que dijo ser jefe de estación (foto superior). Humillándolo como si sus cosas fueran basura; vejándolo y exponiéndolo al desprecio de las policías que respaldaron la acción e incitando a los demás a menospreciarlo.En general un adulto mayor puede transitar por las zonas reservadas (como asientos preferentes o áreas prioritarias) acompañado de un familiar cuando tiene una afección de salud que lo requiera, y la policía no debería impedir el paso al acompañante de manera arbitraria, siempre que se justifique por necesidad de apoyo o asistencia.
El Reglamento de la Ley de Movilidad de la Ciudad de México (que rige el funcionamiento del Metro) y la información oficial del STC Metro establecen lo siguiente:
- Los asientos reservados en los vagones son de uso exclusivo para personas con discapacidad, adultos mayores, mujeres embarazadas o con menores en brazos. No hay prohibición explícita de que el adulto mayor vaya acompañado, y en la práctica se permite el apoyo necesario.
- Las zonas exclusivas (vagones para mujeres y niños menores de 12 años) son estrictas para hombres mayores de 12-13 años, pero un adulto mayor hombre debe usar vagones mixtos (donde sí hay asientos reservados compartidos).
- Para personas con discapacidad (incluyendo movilidad reducida por edad + afección de salud), hay énfasis en accesibilidad y apoyo. En sistemas similares como el Metrobús se permite explícitamente que personas con discapacidad viajen con un acompañante en zonas exclusivas, independientemente del género.
- El acceso gratuito al Metro para adultos mayores (con INAPAM, credencial de elector, etc.) es individual, y no se extiende automáticamente al acompañante (quien debe pagar su boleto), pero no hay restricción para que entre y acompañe en el tránsito dentro del sistema.
En la práctica, si el adulto mayor presenta una condición de salud que requiere asistencia (por ejemplo, dificultad para caminar, equilibrio, muleta, etc.), el acompañante puede transitar cerca para ayudarlo sin que la Policía Auxiliar del Metro (o elementos de seguridad) lo impida, siempre que no obstruya el paso ni viole otras normas.
Hay casos documentados donde se denuncia a elementos en particular de la policía por vulnerar estos derechos; la norma promueve la inclusión y no prohíbe la asistencia necesaria.
Si la afección es temporal o no evidente, podría haber discrecionalidad por parte del personal de seguridad, pero en principio la prioridad es la seguridad y asistencia de la persona vulnerable, y un familiar acompañante está permitido para ese fin.
*Dos oficiales mujeres de la SSC, identificadas con placas J Juárez H y R. Saldivar C, adscritas al Metro Terminal Pantitlán, impidieron que un adulto mayor saliera acompañado de su hija.
Policías abusando de autoridad contra adultos mayores, impidiendo que salgan por ruta de evacuación directa con personas que los asisten por afecciones en su salud; ocasionándoles estados depresivos, ansiedad, crises nerviosas, ataques y afecciones que pueden desencadenar diabetes y episodios cardiacos y cerebrovasculares.De acuerdo con testimonios y grabaciones cuyos textos fueron difundidas en redes sociales y medios locales, dos oficiales mujeres de la SSC, identificadas con placas J Juárez H y R. Saldivar C, adscritas al Metro Terminal Pantitlán, impidieron que un adulto mayor saliera acompañado de su hija, quien lo asistía debido a una visible afección de salud (debilidad, temblores en las piernas y dolor en las rodillas).
El hombre solicitó reiteradamente permiso para transitar con su acompañante por el corredor directo por el que diariamente circulan adultos mayores, argumentando riesgo de caída y necesidad de apoyo físico, pero las oficiales insistieron en que él podía salir por esa vía, mientras que su hija debía regresar y utilizar la salida alterna conocida como "zig-zag".
Durante el altercado, se reporta que las oficiales utilizaron lenguaje despectivo, burlón y menospreciante, incluyendo frases como "ya deje de estar haciendo relajo", "váyase al médico" y expresiones sarcásticas al mencionar un posible reporte al titular de la SSC, Pablo Vázquez Camacho. Al notar que eran grabadas, cambiaron parcialmente de actitud, justificando sus acciones como "cumplir con su trabajo" y argumentando que se trataba de una zona restringida.
En el mismo incidente, un presunto jefe de estación intervino de manera agresiva: tomó la bolsa que llevaba el adulto mayor en el hombro, la arrojó al piso del otro lado de la puerta y ordenó que tampoco él pudiera salir por esa vía debido a su "actitud".
Posteriormente, la oficial R. Saldivar C reforzó la instrucción indicando que, por orden del jefe, el adulto mayor tampoco podía transitar acompañado.
Usuarios presentes señalaron un trato desigual: momentos antes, las mismas oficiales permitieron el ingreso de vendedores ambulantes con diablos cargados de cajas grandes y mercancía voluminosa por el mismo corredor, mientras impedían el paso a usuarios regulares y, en particular, a personas mayores que requerían asistencia.
El adulto mayor manifestó daños a su salud física y emocional, incluyendo ansiedad, angustia y agravamiento de síntomas, y calificó el corredor como "el corredor del desprecio y la humillación a los adultos mayores". Minutos después, las mismas oficiales detuvieron a otro usuario en la salida zig-zag, colocándole esposas y reteniendo por más de 15 minutos bajo acusación de agresión, mientras un superior (con placa posiblemente "C Barrientos" o "C Romero") afirmó que "la palabra de las policías valía más que la de los usuarios".
Este tipo de conductas se contraponen a lo establecido en la Ley de Reconocimiento de los Derechos de las Personas Mayores y del Sistema Integral para su Atención de la Ciudad de México, que garantiza derechos a la igualdad, dignidad, no discriminación, autonomía, inclusión, accesibilidad, movilidad personal y protección contra violencia y tratos degradantes.
Asimismo, vulneran principios constitucionales locales sobre envejecimiento digno y protección integral de las personas mayores como sujetos de derechos.
Aunque en la mayoría de los días y turnos el corredor directo se utiliza sin inconvenientes por adultos mayores (incluso acompañados), el incidente destaca como un caso recurrente en ciertos turnos, donde se prioriza el paso de vendedores informales sobre la asistencia a personas vulnerables.
Recomendaciones derivadas del caso:
- Capacitación continua en derechos humanos, trato digno a personas mayores y personas con discapacidad para elementos de seguridad en el Metro (posiblemente a través del Instituto de Discapacidades de la CDMX - INDISCAP).
- Revisión de protocolos en accesos restringidos para evitar discrecionalidad arbitraria y garantizar prioridad a usuarios vulnerables.
- Conversión del corredor en cuestión en un espacio prioritario de atención a grupos vulnerables (adultos mayores, mujeres, niñas, niños, personas con discapacidad), prohibiendo privilegios exclusivos para personal policial o vendedores.
- Canales efectivos de denuncia y sanción ante violaciones a derechos.
El incidente ha sido difundido en diversas plataformas generando indignación entre usuarios del Metro.
Las autoridades del STC Metro y la SSC CDMX no han emitido respuesta oficial al momento de esta nota, pero se espera investigación interna y posibles sanciones administrativas.
Se recomienda a las personas afectadas presentar queja formal ante la SSC, el Consejo de la Judicatura de la CDMX o la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, aportando evidencias como videos y testimonios de testigos y demás víctimas.



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