Por Daniela Menéndez, Country Manager, Palo Alto
Networks México.
La mayoría de las personas ha oído hablar de la
inteligencia artificial, pero muy pocos han escuchado sobre otra tecnología que
avanza silenciosamente y que podría redefinir la seguridad digital en todo el
mundo, se trata la computación cuántica. Y aunque pueda sonar futurista, sus
implicaciones en ciberseguridad ya están aquí.
¿Qué tiene de especial la computación cuántica?
Durante décadas, toda la seguridad digital como
operaciones bancarias o comunicaciones gubernamentales ha dependido de la
criptografía de clave pública, es decir, la formulación de enclaves matemáticos
que a una computadora tradicional le tomaría siglos descifrar. Sin embargo, una
computadora cuántica suficientemente desarrollada podría resolver esos mismos
problemas en minutos.
Esto significa que, cuando esa capacidad
cuántica llegue, parte de la encriptación que hoy consideramos segura dejará de
serlo. Ese momento se conoce como Q‑Day o el
punto en que nuestros candados digitales se vuelven frágiles.
Aunque el Q‑Day aún no ha
ocurrido, los cibercriminales no están esperando. Hoy ya tenemos evidencia de
que interceptan información cifrada, tal como contratos, transacciones o datos
personales, con el objetivo de descifrarla cuando la computación cuántica esté
lista. A esto se le conoce como ataques harvest now, decrypt later (HNDL).
Para México, donde empresas e instituciones ya manejan grandes volúmenes de
datos sensibles, este riesgo se vuelve una amenaza real.
¿Por qué es urgente iniciar esta conversación en
México?
No se trata de generar alarma, sino de
anticiparnos. Migrar hacia esquemas resistentes a la computación cuántica no es
tan sencillo como actualizar un antivirus. Implica modernizar la criptografía
de cada aplicación, dispositivo, certificado y sistema operativo dentro de una
organización. Además, la mayoría de las empresas arrastra años de algoritmos,
bibliotecas y configuraciones heredadas, lo que se conoce como deuda
criptográfica. Este cúmulo de tecnologías desactualizadas forma una
superficie de riesgo enorme, en muchos casos prácticamente invisible incluso
para los equipos internos de TI. Por otro lado, las herramientas tradicionales
de seguridad dan solo vistas parciales, dificultando saber qué se debe
modernizar primero.
El avance cuántico generará vulnerabilidades
técnicas y comprometerá la confianza digital en sectores críticos como banca,
telecomunicaciones, energía, salud y logística. En este contexto, es importante
considerar que prepararse toma años, por lo que es indispensable que el debate
comience hoy y no cuando las primeras capacidades cuánticas lleguen al mercado.
Cómo puede una organización comenzar a
prepararse
Palo Alto Networks propone una hoja de ruta que
convierte esta transición en un proceso práctico y accesible, con cuatro
elementos esenciales:
1. Descubrimiento
continuo: La única forma de enfrentar la deuda criptográfica es verla con
claridad. Eso implica mapear en tiempo real qué algoritmos, certificados y
bibliotecas criptográficas están activos en todos los puntos de la red, incluyendo
IoT y sistemas heredados, algo que antes requería auditorías manuales que
quedaban obsoletas al instante.
2. Evaluación
y priorización del riesgo: No toda la información necesita la misma
urgencia. Los datos que deben permanecer protegidos por décadas deben
priorizarse frente a elementos operativos de menor sensibilidad, por ejemplo,
propiedad intelectual, historiales clínicos o información financiera.
3. Remediación
escalonada: Esta transición ocurre por etapas. Se requiere actualizar la
infraestructura para que pueda soportar algoritmos post‑cuánticos y, para sistemas que no pueden
modernizarse, aplicar técnicas como cipher translation, donde la red
actúa como puente y re‑cifra el
tráfico en tiempo real hacia estándares seguros sin modificar el sistema
original.
4. Gobernanza
continua: Porque la deuda criptográfica puede volver a acumularse, las organizaciones
necesitan monitoreo continuo, detección de configuraciones débiles y
cumplimiento automatizado con estándares globales que ya están exigiendo
preparación cuántica.
México puede ser parte de la conversación global.
La transición a un mundo “quantum‑safe” es
un reto de visión. Implica que gobiernos, empresas y líderes de seguridad
entiendan que estamos ante una de las transformaciones más profundas desde el
nacimiento del internet. Por lo tanto, comenzar a hablar del tema hoy, cuando
aún hay tiempo para actuar con orden, es la mejor manera de proteger la
información que deberá permanecer segura por los próximos 5, 10 o 20 años.
No cabe duda de que la computación cuántica es
un cambio tecnológico inevitable. Prepararse exige claridad, estrategia y
continuidad. Desde México, esta conversación apenas comienza, es fundamental
que todos entendamos qué está en juego. Palo Alto Networks aporta una ruta
práctica basada en visibilidad real, remediación escalonada y gobernanza
continua para construir arquitecturas resistentes a los riesgos de
ciberseguridad de la próxima era.
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