● La
fragilidad financiera sucede por mala gestión, no por falta de dinero
● 4
de cada 10 mexicanos cuentan con conocimientos financieros básicos
● “Tener una estrategia
financiera significa tener claridad sobre tus ingresos, gastos y riesgos.
Cuando esto sucede, el dinero empieza a trabajar para ti.” Nadia Jiménez, coach
financiera
En
el imaginario colectivo, aumentar los ingresos suele asociarse con seguridad,
tranquilidad y crecimiento financiero. Sin embargo, una realidad cada vez más
común demuestra lo contrario: personas con ingresos altos viven con estrés
económico, sin ahorros suficientes y con una sensación constante de fragilidad
financiera.
Este
fenómeno, conocido como “ingresos altos, finanzas frágiles”, evidencia que el
problema no es cuánto dinero se gana, sino la falta de una estrategia
financiera clara. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera
(ENIF), más del 60 % de los hogares en México no cuenta con ahorros suficientes
para cubrir una emergencia de al menos tres meses, lo que deja a millones de
personas expuestas ante cualquier imprevisto, incluso a quienes tienen buenos
ingresos. Ante la falta de un fondo de emergencia que cubra siquiera un mes de
gastos, muchas personas viven con una sensación constante de vulnerabilidad y
presión, al saber que no pueden quedarse sin empleo o sin ingresos.
En
las finanzas personales, el aumento del ingreso suele ir acompañado de un
crecimiento automático del gasto: compromisos más elevados, créditos mal
estructurados y decisiones financieras tomadas sin planeación. El resultado es
una estabilidad aparente que depende por completo de que el dinero siga
entrando, sin margen para errores o contingencias.
“Muchas
personas ganan bien, pero viven al día porque no cuentan con un balance entre
ingreso, gasto y ahorro, ni con una estrategia financiera. Tener ingresos altos
sin una estructura las vuelve especialmente vulnerables ante cualquier cambio
inesperado”, señala Nadia Jiménez, coach financiera.
Estos
datos confirman que tener un buen ingreso no necesariamente se traduce en
seguridad financiera, mejora o crecimiento real. La fragilidad aparece cuando
no existe una estrategia que contemple elementos clave como:
·
Ahorro
estructurado y formal: destinar al menos el 10 % del ingreso.
·
Administración
consciente del gasto: conocer en detalle tus gastos y alinearlos con tu nivel
de ingresos.
·
Resiliencia ante
imprevistos: contar con un plan B para emergencias que te permita resolver la
situación y recuperar tu estabilidad financiera.
·
Diversificación
del ahorro.
·
Gestión adecuada
de las deudas.
A
este escenario se suma un reto de fondo: la educación financiera. De acuerdo
con la OCDE, solo 4 de cada 10 mexicanos cuentan con conocimientos financieros
básicos, lo que limita la capacidad de tomar decisiones informadas sobre
ahorro, inversión, endeudamiento y protección patrimonial. Esta falta de
conocimiento incrementa la vulnerabilidad financiera y dificulta el logro de
metas clave, como adquirir la primera vivienda, contar con un fondo de
emergencia, comprar un automóvil o alcanzar la independencia económica.
Jiménez
subraya que una estrategia financiera no consiste en “guardar lo que sobra”.
“Se trata de contar con un plan B que te permita vivir con tranquilidad”. Lo
explica con una analogía clara: es decidir si se camina por la vida con un
guarura —como Matute, el de Don Gato, o Kevin Costner en El Guardaespaldas— o
sin ninguna protección. Si la referencia resulta familiar y el mensaje impacta,
la urgencia de tomar acción es evidente. “Sin estrategia, el dinero se va; con
estrategia, el dinero crece, se mantiene, se fortalece y trabaja para ti”,
afirma.
En
un contexto económico marcado por inflación, incertidumbre, volatilidad y cambios constantes en el entorno
laboral, planear ya no es opcional. Contar con un fondo de emergencia, una
correcta administración del crédito y un plan de inversión alineado a objetivos
de vida se ha convertido en una herramienta clave para reducir la fragilidad
financiera.
“La
verdadera estabilidad no llega cuando ganas más, sino cuando sabes qué hacer
con lo que ganas. Una estrategia financiera bien diseñada transforma el ingreso
en tranquilidad, crecimiento y libertad”, concluye Nadia Jiménez.
El
reto para las finanzas personales es claro: dejar de medir el bienestar
financiero únicamente por el nivel de ingresos y comenzar a construir una
estrategia que permita convertirlos en estabilidad real y sostenible a largo
plazo.
Nadia Jiménez es coach financiera, agente de seguros certificada y conferencista mexicana, especializada en finanzas personales y planeación financiera consciente. Cuenta con certificación vigente como Agente de Seguros ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), una de las acreditaciones más rigurosas del sector, y está certificada como Coach de Finanzas Personales por la Secretaría de Educación Pública (SEP). Es miembro activo de la Million Dollar Round Table (MDRT), organización internacional que agrupa al 3 % de los mejores asesores financieros del mundo bajo estrictos estándares de ética y profesionalismo. Además, ha complementado su formación con el diplomado Thinking Into Results del Proctor Gallagher Institute, integrando habilidades que le permiten enfocar el pensamiento en las posibilidades y no en las limitantes. Con más de cinco años de trayectoria, ha acompañado a más de 200 personas en la construcción de estrategias de ahorro, retiro y orden financiero, consolidándose como una voz confiable en educación financiera en México
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