martes, 13 de enero de 2026

2026: Aranceles al alza y costos laborales ponen a América Latina bajo presión competitiva


La carrera global por la relocalización y la atracción de manufactura se tensará en 2026, y América Latina corre el riesgo de perder competitividad si no contiene el incremento de costos que ya afecta a sus exportadores. De acuerdo con un nuevo análisis “los aranceles crecientes y los mayores costos laborales están socavando las ambiciones centradas en la relocalización y la competitividad exportadora en varios países de la región”, alerta Atradius, al advertir que las condiciones actuales erosionan los márgenes de sectores clave y reducen la capacidad de las empresas para sostener operaciones en cadenas globales que se vuelven cada vez más costosas.

El informe de esta aseguradora señala que la fragmentación comercial, la incertidumbre regulatoria y el encarecimiento de la mano de obra están deteriorando el atractivo de los países emergentes como destinos productivos, justo cuando las tensiones geopolíticas impulsan a las grandes economías a reconfigurar proveedores y rutas de suministro. Esta tendencia, que ha ganado fuerza desde 2023, tendrá su punto crítico en 2026, cuando converjan presiones fiscales, nuevas políticas industriales y un entorno global de mayores tarifas.

Las advertencias coinciden con organismos multilaterales. El Banco Mundial, en su última edición de Global Economic Prospects, proyecta que hacia 2026 la fragmentación geoeconómica elevará de manera persistente los costos del comercio y reducirá el dinamismo manufacturero en economías dependientes de exportaciones. La OCDE, en su Economic Outlook, anticipa que las políticas industriales más agresivas y los aranceles aplicados por potencias económicas incrementarán los costos de producción hasta 2026, forzando a las empresas a replantear su ubicación, su estructura de costos y su exposición a riesgos externos.

En este panorama, Atradius en su análisis advierte que la región no puede confiar únicamente en incentivos para atraer inversión si no atiende los factores que hoy están encareciendo la operación. “La relocalización no garantiza competitividad si no se reducen los costos estructurales ni la incertidumbre regulatoria”, señala el reporte. Para Daniel Llano, Director Comercial de Atradius México, la disyuntiva es clara: “2026 será un año donde las empresas que se mantengan competitivas serán aquellas que integren la realidad del riesgo comercial en su operación diaria; hoy ya no es un tema financiero, es un tema de continuidad del negocio”.

Daniel Llano advierte además que las dificultades no se limitarán a los aranceles: “Las compañías deben prepararse para un escenario donde los impagos, los ajustes regulatorios y las disrupciones logísticas serán más frecuentes. La anticipación será clave; 2026 exige modelos más predictivos y menos reactivos”, afirma.

Con mercados más segmentados, cadenas de suministro más caras y una competencia global que se moverá hacia automatización y eficiencia, la región enfrenta un reto decisivo. Si América Latina no acelera mejoras en productividad, regulación y costos de operación, 2026 podría convertirse en un punto de quiebre para su capacidad de atraer manufactura y sostener su papel exportador en un comercio internacional más selectivo y fragmentado.

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